La Plaza del Diamante: Cuarenta años sin Mercè Rodoreda

Mercè Rodoreda, una de las escritoras catalanas más destacadas del siglo XX, dejó una huella imborrable en la literatura con su obra maestra ‘La Plaza del Diamante’. Publicada en 1962, esta novela se ha convertido en un referente del realismo poético y ha dejado una profunda impresión en generaciones de lectores. A través de su protagonista, Natalia, Rodoreda retrata la vida de una mujer en la España de posguerra, en un contexto de tristeza y desencanto. En este artículo, exploraremos la genialidad de Rodoreda y la resonancia duradera de ‘La Plaza del Diamante’ en la literatura contemporánea

El 13 de abril se cumplen cuarenta años del fallecimiento de esta gran escritora que nunca nos ha abandonado.  Oficialmente no se le ha dado el reconocimiento que merece; con ella, Carmen Martín Gaite, Carmen Laforet, Ana María Matute conocemos mejor esa España gris y triste que les tocó vivir. ¿Porque escribía en catalán y era republicana? ¿Tantos años después? Su largo exilio y su huida constante es una deuda por resolver. Casi treinta años de un sitio a otro, lo que iban a ser uno meses. Hay mujeres con las que no se ha hecho justicia. 

Y arriba, yo arriba, arriba. Colometa, palomita, vuela, Colometa…con la cara como una mancha blanca sobre el color negro del luto…Arriba, Colometa, que detrás de ti está toda la pena del mundo, deshazte de la pena del mundo, Colometa. Corre, deprisa. Corre más deprisa que las bolitas de sangre no detengan tu paso, que no te atrapen, vuela hacia arriba, escalera arriba, hacia tu azotea, hacia tu palomar…vuela, Colometa. Vuela, vuela, con los ojos redondos y el pico bajo las fosas de la nariz.

La plaza del Diamante es una obra excepcional, con la magia de las grandes obras inolvidables, así lo dijo Gabriel García Márquez, y así lo sentimos cuando la leemos. Conmovedora. Desde el carrer de la Canuda ascendemos por el paseo de Gràcia hasta el carrer de Asturias. El barrio de Gracia en fiesta, el baile, ingenuidad, emoción entre líneas.

Y la noche avanzaba con el carro de las estrellas, y la fiesta avanzaba…Mi madre en el cementerio de San Gervasio y yo en la plaza del Diamante

La veracidad y el realismo que nos llevan a la Guerra Civil

La señora Enriqueta vino a verme, porque cuando sabía que el Quimet estaba en casa no se acercaba para no estorbar, y me dijo que era cosa de pocas semanas, que nosotros ya habíamos perdido. Dijo que cuando ellos se habían juntado ya era como si nosotros hubiéramos perdido y ellos hubiesen ganado y que solo tenían que empujar. Y dijo que sufría mucho por nosotros porque si el Quimet se hubiese estado quietecito no nos pasaría nada, pero de la manera que se había comprometido, vete a saber cómo acabaría. Lo que me dijo la señora Enriqueta se lo conté al tendero de abajo y me dijo que no me fiase de nadie. Y le dije a la señora Enriqueta que el tendero de abajo me había dicho que no me fiase de nadie y ella me dijo que el tendero de abajo hacía novenas paraque perdiésemos, porque con la guerra ganaba poco aunque vendiese algo a escondidas y caro, además del racionamiento.

La calle de las Camelias es otra novela de esta época en la que dejará constancia del convulso y traumático contexto histórico de la primera mitad del siglo XX en Catalunya.

Espejo roto es de mis novelas favoritas, la traducción de Pere Gimferrer con prólogo de Rosa Montero, ayuda; si se puede leer en catalán, mejor. Una historia cargada de personajes y descripciones llenas de sensualidad, la emotividad y espiritualidad están presentes en sus páginas. Hay que destacar el estilo y una técnica innovadora, así como el lirismo de su prosa.

Una novela se hace con una gran cantidad de intuiciones, con cierta cantidad de imponderables, con agonías y con resurrecciones del alma, con exaltaciones, con desengaños, con reservas de memoria involuntaria…toda una alquimia

Admiraba a Verdaguer y su Canigó, seguí sus pasos en Coll de Nargó, próximo a Organyà y Seu d´Urgell, románico y dones d´aigua.

Que bonic és tot. Quan cau la tarda, les muntanyes més llunyanes es fan blaves i adquireixen una majestat colpidora, aleshores que dalt de la seva cresta s´ajaça un núvol gris, esparracat i enorme, que l´oreig empeny. El sorroll del riu et bressa.

Sintió el amor con la misma intensidad que el desengaño. Autodidacta, conoció la dura carrera de una mujer que escribe y se expresa con independencia e intensidad. ¿Soy una mujer honrada? Una de sus primeras novelas con Flaubert muy próximo y leído.  La joven Rodoreda conoció cuantos escritores estuvieron a su alcance clásicos y modernos, así como los movimientos culturales del momento; circunstancias difíciles la obligaron a coser para ganarse dificultosamente el sustento; aprendió a convivir con el amor a la vida y la fatalidad del exilio.

Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy…

Barcelona, París, Ginebra, Romanyà de la Serva donde pudo seguir disfrutando de las flores que tanto amó desde niña con su avi.

Recuerdo la sensación de estar en casa cuando, asomada a la barandilla del terrado, veía caer sobre el césped y las hortensias las flores azules de la caroba. No sabré explicarlo nunca; nunca me he sentido tan en casa como cuando vivía en casa de mi abuelo con mis padres

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